Página sobre versiones de canciones
Cada semana se presenta una canción original, con alguna anécdota, datos de sus intérpretes y, sobre todo, alguna versión.
De nuevo la hora feliz Creo que podría ser feliz si no estuviera con ellos Y están felices de que sea un lugar encantador para estar
Alegre, vertiginosa. COn esto se presentaron los Housemartins en 1986. Un oficinista sale a tomar una cerveza en la happy hour, algo parecido a la cervecita del trabajo de aquí, y está incómodo, porque el ambiente de trabajo está latente en todo lo que se hace.
La canción es muy original, y cien por cien pegadiza. El vídeo es divertido, y nos muestra a esa banda de Hull que reivindicaron ser unos chicos de provincias frente al magma de Londres y las multinacionales.
Veamos esta versión rockera de los Two weeks running. PArece que la canción está muy condicionada por el formato "naif" ingenuo, pero éstos se ponen serios y le sacan su partido.
Más de 40 años después Paul Heaton, el líder y vocalista de los Housemartins, con esa pinta de tío normal, la sigue interpretando, acompañado ahora de Jaqui Abbot, su compañera en The Beautiful South, el grupo en el que siguió regalándonos su talento tras la displución de los Housemartins.
El acompañamiento de Jaqui, y su presencia, es fantástico.
La clientela habitual va entrando poco a poco Hay un anciano sentado a mi lado Disfrutando con calma de su ginebra con tónica Dice: "Hijo, ¿puedes tocarme un recuerdo?
1971. Billy Joel recuerda en primera persona cuando tocaba en un bar, cómo los clientes le conocían, le pedían canciones que significaban un recuerdo emotivo, le dejaban propinas en una jarra y le decían, finalmente "no sé que haces aquí, tienes talento para algo más".
El tono es nostálgico, y, aparte de ser bastante fiel a la realidad, según el propio autor, enseña que la música es un magnífico remedio para la nostalgia, un buen momento para estar juntos.
La canción es bastante antigua. La hacía yo más ochentera que setentera.
En este show de TV la interpreta con Elton Jhon que, francamente, la mejora bastante en ritmo, piano y calidad de la voz.
Durante la década de los 80, Ana Belén abandona, lógicamente, el papel de niña prodigio y comienza a editar discos de música melódica, incrementando en cada uno y de manera importante el éxito del anterior. Fue una número uno total.
Sin quitarle mérito a la evidencia de su potente voz y su magnífico talento para cantar, la letra es un poco fiasco. Pasa a contar en tercera persona la historia de un pianista que triunfó y lo perdió todo por una mujer. No se si es la historia en sí o el dramatismo que le mete, pero no me convence. Eso de "viejo perdedor" parece una mala traducción que aquí no cuaja.